miércoles, 10 de junio de 2020

PLAN LECTOR - 10 Y 11 GRADO




 








TRABAJO FINAL DE PLAN LECTOR

1. Portada

2. Introducción (¿qué?, ¿para qué?, ¿sobre qué?)

3. Temática del libro

4. Resumen (Máximo 2 páginas)

5. Personajes, descripción de principales y listado de secundarios

6. Lugares, descripción

7. Cuadro comparativo entre la novela y la realidad actual.

8. Crítica o valoración del libro.

9. Película o serie que trabaja la misma temática de la novela, escribe el abstrac y explica las semejanzas entre estas.

10. ¿En qué se inspiró el autor, para escribir la novela? Plantea una teoría.

11. Crea un cartel publicitario de la novela.

12. Glosario, mínimo 20 palabras desconocidas y buscadas en el diccionario.

 

Recuerda que el trabajo se realiza en el cuaderno de plan lector y su fecha de entrega es el lunes 3 de agosto de 2020.



      

jueves, 4 de junio de 2020

ESPAÑOL Y PLAN LECTOR - GRADO 11

Descripción: C:\Users\Rectoria\Downloads\logo octavio.png

INSTITUCION EDUCATIVA OCTAVIO HARRY-JACQUELINE KENNEDY

DANE 105001003271 - NIT 811.018.854-4 - COD ICFES 050963 // 725473

Código: FA 21

Fecha: 20/04/2020

Guía de aprendizaje por núcleos temáticos

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Docente:

Catalina Sossa Blandón

Período:

Año:

2020

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Grado:

 11°

Áreas por Núcleos Temáticos:

Español – Plan lector

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Objetivos de grado por núcleo temático:

1. Producir e interpretar textos crítico – argumentativos, verbales y no verbales, valiéndose del conocimiento lingüístico, pragmático, sociolingüístico, semiótico y literario que le permite asumir una posición crítica y ética frente a los diferentes discursos y situaciones comunicativas que involucran una visión intercultural.

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Competencias:

1.Interpretar

2.Argumentar

3.Proponer

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Indicadores de desempeño:

1. Asume una postura frente a la vigencia de las obras literarias clásicas.

2. Da cuenta de la organización y de los componentes del texto.

 

                                                                                                    GÉNERO LÍRICO

 

La lírica es uno de los géneros literarios. La palabra "lírica" define todo aquello relativo o perteneciente a la lira, o a la poesía propia para el canto. Actualmente, se utiliza dicho concepto para definir uno de los tres principales géneros poéticos, que comprende las composiciones de carácter subjetivo y, en general, todas las obras en verso que no son épicas o dramáticas.

 

Se caracteriza por la musicalidad y por la expresión de sentimientos de un emisor ficticio, o hablante lírico y, por ende, por la representación de su subjetividad.

                                                                                                                 

Etimología: Sus orígenes son griegos: se trataba de aquella poesía que no estaba destinada a ser leída, sino a ser recitada ante un público por un individuo o por un coro, acompañado de algún instrumento de música, principalmente de la lira. Según la mitología griega, Apolo, dios de las artes, de la belleza y de la adivinación, tocaba hermosas canciones en este instrumento, expresando un mundo subjetivo pleno de emociones.

 

La lírica puede estar escrita en verso, es decir, en frase sujeta a ritmo o melodía, o en prosa poética. Un aspecto importante de la lírica es la expresión de sentimientos a través de figuras literarias o retóricas. La función poética del lenguaje –predominio de la forma del mensaje– queda así en evidencia cuando predominan en un texto estas figuras.

 



CARACTERÍSTICAS 

La subjetividad permite el reflejo de los sentimientos del poeta: amor, dolor, tristeza, alegría…

—Compadre, quiero morir,

Decentemente en mi cama.

De acero, si puede ser,

Con las sábanas de Holanda.

¿No ves la herida que tengo

Desde el pecho a la garganta?

 

El ritmo se logra a través de las repeticiones de palabras y de sonidos. Uno de los elementos esenciales es la rima. La rima es la repetición de los sonidos finales del verso, desde donde va el último acento hasta el final. La rima puede ser de dos tipos:

Consonante: se repiten todos los sonidos, las vocales y las consonantes, desde donde va el acento, hasta el final. Ejemplo:

Creer que el cielo en un infierno cabe;

Dar la vida y el alma a un desengaño,

¡Esto es amor! quien lo probó lo sabe.

                                                                              Lope de Vega

 

Asonante: Solamente se repiten las vocales, desde el último acento hasta el final. Ejemplo:

En lo que vengo a cantar,
de diez palabras a veces
sobran más de la mitad.

                                                                             Rafael Alberti

El uso cuidado del idioma la creación de belleza a través de las palabras se logra a través del empleo de recursos especiales que embellecen la lengua.

 RECUERDA

Los poemas también pue­den estar escritos en pro­sa. Lee este ejem­plo de César Vallejo:

 

“¿Qué hay de más desesperante en la tierra, que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz de ser infortunado y el hom­bre bueno, de ser malvado?

¡Alejarse! ¡Quedarse! ¡Volver! ¡Partir! Toda la mecánica social cabe en estas palabras.”

 

 




Los caligramas son otros tipos de poemas

 

Un caligrama es un poema que construye una imagen visual, un dibujo, en el que el cuerpo de la imagen adquiere forma mediante palabras, estableciendo una correlación estricta entre el contenido verbal del poema y la imagen visual.  Entonces un caligrama es un poema hecho dibujo. Es cierto, es algo simple pero que contiene una gran profundidad. Es la simplicidad que nos sume en la creación misma, en el goce y el amor por la literatura.

Al poder tomar palabras, versos y estrofas y plasmarlas en el papel como nuestra creatividad e imaginación nos permitan, nos hace libres frente a esto que es arte, literatura y poesía a la vez.

















2. Pruebas saber:

Contesta las siguientes preguntas, o completa la idea, eligiendo en cada caso la respuesta más apropiada.

                                                        

1. La lírica es un género literario en el cual el autor expresa sus sentimientos y emociones, su nombre se debe al instrumento '' lira'' que: 
a) acompañaba recitales de poesías.
b) era el instrumento más famoso de ese tiempo.
c) hacia referencia al hablante lírico.
d) ninguna de las anteriores.

2. las subjetividad es una de las características más importantes de la lírica porque hace reflejo de:

a) lo que el autor piensa.
b) las palabras que el autor usa.
c) los sentimientos que el autor expresa.
d) el  ritmo que utiliza el autor.

3. la lírica frecuentemente usa figuras literarias como las personificaciones, hipérboles, comparaciones y metáforas. La frase '' tan liviano como una pluma'' corresponde a:

a) personificación.
b) hipérbole.
c) metáfora.
d) comparación.

4. La lírica se caracteriza por la musicalidad, la rima y la expresión de emociones que son trasmitidas por un emisor al cual se le suele llamar: 

a) autor.
b) personajes.
c) poeta lírico.
d) hablante lírico.

5. La lírica de divide en varios subgéneros, en uno de estos el autor expresa duelos, dolor, lamento, o tristeza a causa de una desgracia. A este subgénero se le conoce como:

a) elegía.
b) oda.
c) canción.
d) poema.

 

6. ¿Qué figura literaria podemos encontrar en el siguiente verso? Tanto dolor que agrupa a mi costado, por mi dolor hasta mi aliento.

a) prosopopeya.
b) hipérbole.
c) hipérbaton.
d) metáfora.

 

7. El símil es una figura literaria que consiste en:

a) jugar con el orden lógico de las oraciones.
b) comparar dos términos o conceptos que se vinculan con un nexo comparativo.
c) relacionar dos términos o asemejarlos.
d) jugar con el significado implícito de las palabras

 

8. ¿Qué figura literaria podemos encontrar en el siguiente verso? Si no regresas a mi lado, moriré desangrado.

a) metáfora.
b) hipérbole.
c) hipérbaton.
d) personificación.

3. Actividades de profundización:

Actividades

 

1. Escribe en tu cuaderno, de la teoría presentada sobre el género lírico y toma nota del video en donde se explica la temática.

2. Lee siguiente poema y responde en tu cuaderno.

                                                      

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: » La noche está estrellada,

Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

 

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

 

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

Y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

 

Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Pablo Neruda

 

 

a. ¿Qué características propias de la lírica encuentras en él? ¿Cómo se logra el ritmo en este poema?

b. ¿Qué tipo de rima se utiliza en este poema? Pon ejemplos que justifiquen tu respuesta.

c. Explica los sentimientos del autor. Localiza las palabras que hagan referencia a ese sentimiento.

d. Piensa en este verso: “Y el verso cae al alma como pasto el rocío” ¿Qué crees que siente el pasto cuando el rocío cae sobre él?

 

3. Escribe un poema en el que reflejes el sentimiento de la traición. Para ello piensa en esto: ¿Es mejor emplear versos largos o breves? ¿Qué palabras deben aparecer para transmitir esa sensación? ¿Vas a utilizar rima consonante o asonante?

 

4. Escribe un poema de amor y conviértelo en un caligrama.

                                                                             

 

                          

 

 

 

 


ESPAÑOL Y PLAN LECTOR - GRADO 10

Descripción: C:\Users\Rectoria\Downloads\logo octavio.png

INSTITUCION EDUCATIVA OCTAVIO HARRY-JACQUELINE KENNEDY

DANE 105001003271 - NIT 811.018.854-4 - COD ICFES 050963 // 725473

Código: FA 21

Fecha: 20/04/2020

Guía de aprendizaje por núcleos temáticos

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Docente:

Catalina Sossa Blandón

Período:

Año:

2020

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Grado:

10°

Áreas por Núcleos Temáticos:

Español – Plan lector

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Objetivos de grado por núcleo temático:

1. Reconocer los aspectos formales y conceptuales del lenguaje como posibilidad para explicar, argumentar, clasificar, comparar e interpretar discursos literarios, científicos, técnicos y cotidianos que lo acercan a una visión incluyente de sus realidades.

Competencias:

1.Interpretar

2.Argumentar

3.Proponer

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Indicadores de desempeño:

1. Determina las principales características de los textos literarios que lee y los relaciona con expresiones artísticas.

2. Evalúa la progresión temática, tono, estilo y vocabulario presentes en las intervenciones propias y en las de los otros.

3. Deduce referentes sociales, culturales o ideológicos presentes en las voces que hablan en el texto y argumenta su posición al respecto.

1. Introducción: 

                                                                                          EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL

 

A partir de la culminación de la Reconquista de la península ibérica por parte de los Reyes Católicos y coincidiendo con el descubrimiento de América (1492), se inició en España una época de auge que corresponde a su apogeo imperial y artístico, ésta época se prolongó en el tiempo hasta darla por terminada en 1681, fecha en la que falleció Calderón de la Barca, a esta época de esplendor en las ciencias, política y en el arte se la conoce con la denominación de El Siglo de Oro Español.

 

Si hay una innovación tecnológica, que impulsó el desarrollo de la cultura en este periodo, es sin duda, «La Imprenta». La aparición de la imprenta, permitió la difusión a gran escala de las obras literarias, así como la divulgación y generalización del uso de las lenguas «Vulgares», poniendo al alcance de las poblaciones no solamente el gran caudal de obras de nueva creación, sino también el enorme volumen de obras clásica, tanto del arte literario como del pensamiento filosófico y político, así como el conocimiento de la Historia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PERIODOS DEL SIGLO DE ORO

Se considera que el Siglo de Oro abarca dos períodos estéticos distintos:

  • El renacimiento español. Tiene lugar en el siglo XVI durante el reinado de los reyes católicos Carlos I y Felipe II, signada por una interpretación muy particular de las influencias italianas renacentistas en confluencia con formas estéticas propiamente ibéricas, como las fruto del sincretismo con los moros.

El pensamiento propio del Renacimiento se configura a partir de dos aspectos básicos: - El florecimiento del humanismo, - la adopción de la cultura clásica como modelo. Se suele considerar el Renacimiento como un movimiento nacido en ciudades-estado italianas que pretendían convertirse en repúblicas a la manera clásica. El humanista a través de un conocimiento muy preciso de la filología es capaz de difundir los textos clásicos. La retórica se hace imprescindible como método de persuasión

  • El barroco hispano. Tiene lugar en el siglo XVII durante el reinado de los reyes católicos Felipe III, Felipe IV y Carlos II, y presenta una verdadera explosión de las artes plásticas y la literatura en un estilo propio de abundancia de formas y temáticas sociales atrevidas.

El rasgo esencial de la mentalidad barroca es la desconfianza en si misma (se refleja en el miedo a decaer socialmente). Temas como el desengaño o la vida como sueño. Pero al mismo tiempo una sociedad amante de las fiestas y del lujo. Otro tema es el honor. El barroco en España fue un periodo de conservadurismo y de cautela en la libertad de expresión. El rasgo esencial de la estética vital renacentista es la naturalidad, en cambio del Barroco es el artificio.

Literatura en el siglo de oro

En este período, en España, se produjo un boom literario de irrepetible calidad, los escritores españoles, tanto novelistas, como poetas o dramaturgos escribieron obras que traspasaron la lengua y las fronteras españolas, situándolos junto a la Inglaterra de Shakespeare a la vanguardia literaria mundial.

El Siglo de Oro se caracterizó en la literatura, por una tendencia a la vulgarización de los saberes humanísticos, lo cual potenció los géneros de la sátira y la comedia popular, que tuvo su correspondencia en la novela picaresca y, sobre todo, en la novela polifónica cuya semilla representa el Quijote de Cervantes.





 

La figura más relevante de todo el siglo XVII es, sin duda, Miguel de Cervantes. El autor de la que con frecuencia se señala como la primera novela moderna, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605), siempre quiso sobresalir como poeta y dramaturgo, pero consiguió la fama inmortal gracias a la prosa. Partiendo de una sátira de los libros de caballería, Cervantes se embarca en una crítica social y una exploración de la naturaleza humana en la que retrata el choque entre idealismo y realidad, y en la que exhibe su dominio del diálogo a través de las conversaciones entre don Quijote y Sancho. 


2. Comprensión lectura:    


Lee el capítulo VIII, del libro: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha 

Capítulo octavo

Del buen suceso que el valeroso Don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación

En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don Quijote los vió, dijo a su escudero: la ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. ¿Qué gigantes? dijo Sancho Panza.

Aquellos que allí ves, respondió su amo, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas. Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino. Bien parece, respondió Don Quijote, que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla. Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas: non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. Levantóse en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por Don Quijote, dijo: pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante, y embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó, halló que no se podía menear, tal fue el golpe que dio con él Rocinante. ¡Válame Dios! dijo Sancho; ¿no le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no los podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza? Calla, amigo Sancho, respondió Don Quijote, que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza, cuanto más que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón, que me robó el aposento y los libros, ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo han de poder poco sus malas artes contra la voluntad de mi espada. Dios lo haga como puede, respondió Sancho Panza. Y ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba; y hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del puerto Lápice, porque allí decía Don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero; sino que iba muy pesaroso por haberle faltado la lanza y diciéndoselo a su escudero, dijo: yo me acuerdo haber leído que un caballero español, llamado Diego Pérez de Vargas, habiéndosele en una batalla roto la espada, desgajó de una encina un pesado ramo o tronco, y con él hizo tales cosas aquel día, y machacó tantos moros, que le quedó por sobrenombre Machuca, y así él, como sus descendientes, se llamaron desde aquel día en adelante Vargas y Machuca. Hete dicho esto, porque de la primera encina o roble que se me depare, pienso desgajar otro tronco tal y bueno como aquel, que me imagino y pienso hacer con él tales hazañas, que tú te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a verlas, y aser testigo de cosas que apenas podrán ser creídas. A la mano de Dios, dijo Sancho, yo lo creo todo así como vuestra merced lo dice; pero enderécese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la caída. Así es la verdad, respondió Don Quijote; y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque se le salgan las tripas por ella. Si eso es así, no tengo yo que replicar, respondió Sancho; pero sabe Dios si yo me holgara que vuestra merced se quejara cuando alguna cosa le doliera. De mí sé decir, que me he de quejar del más pequeño dolor que tenga, si ya no se entiende también con los escuderos de los caballeros andantes eso del no quejarse.

No se dejó de reír Don Quijote de la simplicidad de su escudero; y así le declaró que podía muy bien quejarse, como y cuando quisiese, sin gana o con ella, que hasta entonces no había leído cosa en contrario en la orden de caballería. Díjole Sancho que mirase que era hora de comer. Respondióle su amo que por entonces no le hacía menester; que comiese él cuando se le antojase. Con esta licencia se acomodó Sancho lo mejor que pudo sobre su jumento, y sacando de las alforjas lo que en ellas había puesto, iba caminando y comiendo detrás de su amo muy despacio, y de cuando en cuando empinaba la bota con tanto gusto, que le pudiera envidiar el más regalado bodegonero de Málaga. Y en tanto que él iba de aquella manera menudeando tragos, no se le acordaba de ninguna promesa que su amo le hubiese hecho, ni tenía por ningún trabajo, sino por mucho descanso, andar buscando las aventuras por peligrosas que fuesen. En resolución, aquella noche la pasaron entre unos árboles, y del uno de ellos desgajó Don Quijote un ramo seco, que casi le podía servir de lanza, y puso en él el hierro que quitó de la que se le había quebrado. Toda aquella noche no durmió Don Quijote, pensando en su señora Dulcinea, por acomodarse a lo que había leído en sus libros, cuando los caballeros pasaban sin dormir muchas noches en las florestas y despoblados, entretenidos en las memorias de sus señoras.

No la pasó así Sancho Panza, que como tenía el estómago lleno, y no de agua de chicoria, de un sueño se la llevó toda, y no fueran parte para despertarle, si su amo no le llamara, los rayos del sol que le daban en el rostro, ni el canto de las aves, que muchas y muy regocijadamente la venida del nuevo día saludaban. Al levantarse dio un tiento a la bota, y hallóla algo más flaca que la noche antes, y afligiósele el corazón por parecerle que no llevaban camino de remediar tan presto su falta. No quiso desayunarse Don Quijote porque como está dicho, dio en sustentarse de sabrosas memorias.

Tornaron a su comenzado camino del puerto Lápice, y a hora de las tres del día le descubrieron. Aquí, dijo en viéndole Don Quijote, podemos, hermano Sancho Panza, meter las manos hasta los codos en esto que llaman aventuras, mas advierte que, aunque me veas en los mayores peligros del mundo, no has de poner mano a tu espada para defenderme, si ya no vieres que los que me ofenden es canalla y gente baja, que en tal caso bien puedes ayudarme; pero si fueren caballeros, en ninguna manera te es lícito ni concedido por las leyes de caballería que me ayudes, hasta que seas armado caballero. Por cierto, señor, respondió Sancho, que vuestra merced será muy bien obedecido en esto, y más que yo de mío me soy pacífico y enemigo de meterme en ruidos y pendencias; bien es verdad que en lo que tocare a defender mi persona no tendré mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de quien quisiere agraviarle. No digo yo menos, respondió Don Quijote; pero en esto de ayudarme contra caballeros, has de tener a raya tus naturales ímpetus. Digo que sí lo haré, respondió Sancho, y que guardaré ese precepto tan bien como el día del domingo. Estando en estas razones, asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios, que no eran más pequeñas dos mulas en que venían. Traían sus anteojos de camino y sus quitasoles. Detrás de ellos venía un coche con cuatro o cinco de a caballo que les acompañaban, y dos mozos de mulas a pie. Venía en el coche, como después se supo, una señora vizcaína que ia a Sevilla, donde estaba su marido que pasaba a las Indias con muy honroso cargo. No venían los frailes con ella, aunque iban el mismo camino; mas apenas los divisó Don Quijote, cuando dijo a su escudero: o yo me engaño, o esta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto, porque aquellos bultos negros que allí parecen, deben ser, y son sin duda, algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche, y es menester deshacer este tuerto a todo mi poderío. Peor será esto que los molinos de viento, dijo Sancho. Mire señor, que aquellos son frailes de San Benito, y el coche debe de ser de alguna gente pasajera: mire que digo que mire bien lo que hace, no sea el diablo que le engañe. Ya te he dicho, Sancho, respondió Don Quijote, que sabes poco de achaques de aventuras: lo que yo digo es verdad, y ahora lo verás. Y diciendo esto se adelantó, y se puso en la mitad del camino por donde los frailes venían, y en llegando tan cerca que a él le pareció que le podían oír lo que dijese, en alta voz dijo: gente endiablada y descomunal, dejad luego al punto las altas princesas que en ese coche lleváis forzadas, si no, aparejáos a recibir presta muerte por justo castigo de vuestras malas obras.

Detuvieron los frailes las riendas, y quedaron admirados, así de la figura de Don Quijote, como de sus razones; a las cuales respondieron: señor caballero, nosotros no somos endiablados ni descomunales, sino dos religiosos de San Benito, que vamos a nuestro camino, y no sabemos si en este coche vienen o no ningunas forzadas princesas. Para conmigo no hay palabras blandas, que ya yo os conozco, fementida canalla, dijo Don Quijote. Y sin esperar más respuesta, picó a Rocinante, y la lanza baja arremetió contra el primer fraile con tanta furia y denuedo, que si el fraile no se dejara caer de la mula, él le hiciera venir al suelo mal de su grado, y aun mal ferido si no cayera muerto. El segundo religioso, que vio del modo que trataban a su compañero, puso piernas al castillo de su buena mula, y comenzó a correr por aquella campaña más ligero que el mismo viento. Sancho Panza que vio en el suelo al fraile, apeándose ligeramente de su asno, arremetió a él y le comenzó a quitar los hábitos. Llegaron en esto dos mozos de los frailes, y preguntáronle que por qué le desnudaba. Respondióles Sancho que aquello le tocaba a él legítimamente, como despojos de la batalla que su señor Don Quijote había ganado. Los mozos, que no sabían de burla, ni entendían aquello de despojos ni batallas, viendo que ya Don Quijote estaba desviado de allí, hablando con las que en el coche venían, arremetieron con Sancho, y dieron con él en el suelo; y sin dejarle pelo en las barbas le molieron a coces y le dejaron tendido en el suelo sin aliento ni sentido: y sin detenerse un punto, tornó a subir el fraile, todo temeroso y acobardado y sin color en el rostro y cuando se vio a caballo picó tras su compañero, que un buen espacio de allí le estaba aguardando, y esperando en qué paraba aquel sobresalto; y sin querer aguardar el fin de todo aquel comenzado suceso, siguieron su camino haciéndose más cruces que si llevaran el diablo a las espaldas. Don Quijote estaba, como se ha dicho, hablando con la señora del coche, diciéndole: la vuestra fermosura, señora mía, puede facer de su persona lo que más le viniera en talante, porque ya la soberbia de vuestros robadores yace por el suelo derribada por este mi fuerte brazo; y porque no penéis por saber el nombre de vuestro libertador, sabed que yo me llamo Don Quijote de la Mancha, caballero andante y aventurero, y cautivo de la sin par y hermosa doña Dulcinea del Toboso; y en pago del beneficio que de mí habéis recibido o quiero otra cosa sino que volváis al Toboso, y que de mi parte os presentéis ante esta señora, y le digáis lo que por vuestra libertad he fecho. Todo esto que Don Quijote decía, escuchaba un escudero de los que el coche acompañaban, que era vizcaíno; el cual, viendo que no quería dejar pasar el coche adelante, sino que decía que luego había de dar la vuelta al Toboso, se fue para Don Quijote, y asiéndole de la lanza le dijo en mala lengua castellana, y peor vizcaína, de esta manera: anda, caballero, que mal andes; por el Dios que crióme, que si no dejas coche, así te matas como estás ahí vizcaíno. Entendióle muy bien Don Quijote, y con mucho sosiego le respondió: si fueras caballero, como no lo eres, ya yo hubiera castigado tu sandez y atrevimiento, cautiva criatura. A lo cual replicó el vizcaíno: ¿yo no caballero? juro a Dios tan mientes como cristiano; si lanza arrojas y espada sacas, el agua cuán presto verás que el gato llevas; vizcaíno por tierra, hidalgo por mar, hidalgo por el diablo; y mientes, que mira si otra dices cosa. Ahora lo veredes, dijo Agraves, respondió Don Quijote; y arrojando la lanza en el suelo, sacó su espada y embrazó su rodela, y arremetió al vizcaíno con determinación de quitarle la vida.

El vizcaíno, que así le vio venir, aunque quisiera apearse de la mula, que por ser de las malas de alquiler, no había que fiar en ella, no pudo hacer otra cosa sino sacar su espada; pero avínole bien que se halló junto al coche, de donde pudo tomar una almohada que le sirvió de escudo, y luego fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos. La demás gente quisiera ponerlos en paz; mas no pudo, porque decía el vizcaíno en sus mal trabadas razones, que si no le dejaban acabar su batalla, que él mismo había de matar a su ama y a toda la gente que se lo estorbase. La señora del coche, admirada y temerosa de lo que veía, hizo al cochero que se desviase de allí algún poco, y desde lejos se puso a mirar la rigurosa contienda, en el discurso de la cual dio el vizcaíno una gran cuchillada a Don Quijote encima de un hombro por encima de la rodela, que a dársela sin defensa, le abriera hasta la cintura. Don Quijote, que sintió la pesadumbre de aquel desaforado golpe, dio una gran voz, diciendo: ¡oh señora de mi alma, Dulcinea, flor de la fermosura, socorred a este vuestro caballero, que por satisfacer a la vuestra mucha bondad, en este riguroso trance se halla! El decir esto, y el apretar la espada, y el cubrirse bien de su rodela, y el arremeter al vizcaíno, todo fue en un tiempo, llevando determinación de aventurarlo todo a la de un solo golpe. El vizcaíno, que así le vio venir contra él, bien entendió por su denuedo su coraje, y determinó hacer lo mismo que Don Quijote: y así le aguardó bien cubierto de su almohada, sin poder rodear la mula a una ni a otra parte, que ya de puro cansada, y no hecha a semejantes niñerías, no podía dar un paso. Venía, pues, como se ha dicho, Don Quijote contra el cauto vizcaíno con la espada en alto, con determinación de abrirle por medio, y el vizcaíno le aguardaba asimismo, levantada la espada y aforrado con su almohada, y todos los circunstantes estaban temerosos y colgados de lo que había de suceder de aquellos tamaños golpes con que se amenazaban, y la señora del coche y las demás criadas suyas estaban haciendo mil votos y ofrecimientos a todas las imágenes y casas de devoción de España, porque Dios librase a su escudero y a ellas de aquel tan grande peligro en que se hallaban. Pero está el daño de todo esto, que en este punto y término deja el autor de esta historia esta batalla, disculpándose que no halló más escrito destas hazañas de Don Quijote, de las que deja referidas. Bien es verdad que el segundo autor de esta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que de este famoso caballero tratasen; y así, con esta imaginación, no se desesperó de hallar el fin de esta apacible historia, el cual, siéndole el cielo favorable, le halló del modo que se contará en el siguiente capítulo.

 

Contesta las siguientes preguntas, o completa la idea, eligiendo en cada caso la respuesta más apropiada.

1. ¿Cuál de las siguientes aseveraciones es falsa?

a. Don Quijote ve gigantes donde Sancho Panza ve molinos de viento.

b. Don Quijote se encomienda a su dama antes de embestir contra los molinos de viento.

c. Sancho Panza advierte a don Quijote que no hay gigantes alrededor.

d. Después de su desafortunada embestida contra los molinos, don Quijote admite que los gigantes no existen.

 

2. El episodio de los frailes de San Benito incluye todos los elementos siguientes MENOS el hecho de que Sancho ____.

a. desde el primer momento se da cuenta de que no existe relación entre los frailes y el coche que les sigue por atrás

b. termina molido por los mozos de los frailes

c. se arremete él mismo a uno de los frailes

d. inocentemente viola las leyes de la caballería andante queriendo llevarse los hábitos del fraile

 

3. ¿Qué le pide don Quijote a la señora del coche después del incidente con los frailes?

a. Que como muestra de agradecimiento se dirija al Toboso para contarle a Dulcinea lo que hizo don Quijote por librarla.

b. Que le pague sus honorarios por salvarla de los truhanes que la habían secuestrado.

c. Que le haga el favor de curarle las heridas ocasionadas por la daga del mozo vizcaíno.

d. Que le haga un lugar en su coche porque su caballo está herido.

 

3. Actividades de profundización:

Actividades

 

1. Toma nota en tu cuaderno, de la teoría y el video presentado sobre el siglo de oro.

2. Elabora un cuadro comparativo, entre el Barroco y el renacimiento, teniendo en cuenta sus características, elementos y autores.

3. Busca canciones actuales y escribe un fragmento de ellas, en el que veas reflejado los siguientes temas:

·         El desprecio por la política.

·         El amor a escondidas.

·         Un amor predestinado – amor obligado.

·         La locura.

·         El país en crisis.

Recuerda escribir el nombre de la canción y su autor.

4. Realiza una historieta del capítulo VIII, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

5. Como pudiste observar, una de las características de la literatura del siglo de oro es burlarse de su propia realidad, crea un meme o una caricatura, donde muestres tu realidad o la de nuestra sociedad de una forma burlesca.